Pintura, arquitectura, diseño interior evolucionando desde el barroco a un elegante estilo rococó, y terminando el siglo con otra transformación hacia un estilo romántico. Este es el arte del siglo XVIII. Desde las maravillosas creaciones de los artistas de la imagen...

...hasta la música ejecutada en los suntuosos salones de baile de las cortes imperiales:

Salón de baile del Palacio Schönbrunn, en Viena, residencia de verano de los Archiduques de Austria.

LA MUSICA DEL SIGLO DE LAS LUCES:

Mozart, Bach, Haendel, Haydn, Rameau, Vivaldi, Albinoni, Scarlatti, fueron los grandes maestros de la sinfonía, del concierto y de la ópera en esa época. Albinoni, Vivaldi, Bach, Haendel, Rameau y Domenico Scarlatti fueron contemporáneos e influyeron sobre la música de Haydn y Mozart, que fueron posteriores. Todos trabajaron patrocinados por mecenas, príncipes, duques y hombres de fortuna. Esa era la forma en esa época, para un músico de talento, de lograr posición y reconocimiento. No había leyes de propiedad intelectual ni protección a los derechos de autor, de modo que todo esto era custodiado por sus mecenas. La música de este siglo vino del barroco del siglo XVII, y Vivaldi fue el primero en hacer grandes modificaciones al concierto, dándole plano a la orquesta, que hasta entonces era sólo un acompañamiento; cambió el Concerto Solli, que era ejecutado por un instrumento principal que llevaba la melodía, y le dio participación a la orquesta completa. Bach siguió su ejemplo e incorporó una maravillosa técnica de contrapunto, y un manejo magistral de la organización de la armonía. Haydn, que era amigo personal de Mozart, capitalizó todos estos avances y los transmitió a las sucesivas generaciones. Mozart desarrolló una obra majestuosa, una fuente desbordante de creatividad, y junto con Haydn tuvieron como alumno a Beethoven, quien luego transformó su obra hacia lo romántico, el estilo que comenzó a fines del siglo y fue el principal del siglo 19.

Mejor que hablar de estilos, y clasificar la música con etiquetas, es directamente escuchar a los creadores, y sacar las propias conclusiones:

CLICK EN LAS IMAGENES PARA ESCUCHAR A LOS MAESTROS DE LA MUSICA DEL SIGLO 18

 

 

Tuvo tanta fuerza y fue tan trascendente la literatura del siglo 18 en las transformaciones políticas y sociales del mundo, que es posible que ése sea el origen del terror a los libros que, hasta el día de hoy, les quedó a quienes trataron de imponer regímenes despóticos.Toda la transformación del mundo que tuvo lugar a fin del siglo con las revoluciones americana y francesa, y la posterior democratización de todos los países, en realidad comenzó con una revolución de las ideas a principios del siglo. Y su expansión fue precisamente transportada por la literatura. La literatura del mundo occidental de entonces tuvo una fuerza arrolladora, basada en dos aspectos principales: uno, fue la fuerza y la profundidad de las ideas en sí mismas, y otro, fue la extensa propagación y difusión que todo el material gráfico impreso tuvo a partir de las primeras décadas del siglo. La multiplicación de libros impresos, la apertura de nuevas editoriales, el crecimiento de la circulación de periódicos, jornales y panfletos, la popularización de cafeterías donde se mezclaban todas las clases sociales, los salones literarios; todo ello apoyado en un sistema de producción del papel de fibras de lino y algodón con un proceso que empieza a mecanizarse y hacerse más agil, contribuyó a expandir masivamente la cultura en forma general, llegando sobre todo por primera vez a quienes no pertenecían a la nobleza. La literatura entró por la puerta grande en todos los hogares, y permitió que todos los temas posibles fueran analizados, criticados, racionalizados y examinados a la luz de la conciencia de una poderosa clase social que hasta entonces había estado al margen: los burgueses, la clase trabajadora que crecía económicamente por sus propios méritos y emprendimientos. Esto permitió, que, en el continente europeo, se lograra una total sintonía con los reflejos de la situación en Inglaterra, donde las relaciones entre las clases sociales estaban más flexibilizadas, había mayor tolerancia religiosa y donde ya había un principio de democracia en la monarquía parlamentaria. La clase media y alta de la burguesía, beneficiada por los viajes a América y la puesta en marcha de la industria de máquinas a vapor y la metalurgia, comenzaba a unificar y a estructurar su pensamiento en un concepto propio de cómo debía ser la sociedad, y a su vez comenzaba a desintegrar los cimientos de la autoridad gobernante, basada en valores tradicionales que ya estaban perdiendo fundamento. Este sector de nuevos ricos esforzados trabajadores, que ya había conseguido un importante poder económico en todos los países, ahora se lanzaba a la aventura de conseguir el poder social y político, y la incesante propagación de libros, que sembraban un semillero de nuevas ideas por doquier, servía de puente para unificar la crítica y la necesidad de transformación en todos los pueblos de Europa. Era una verdadera red social de pensamiento transmitido a través del mismo material impreso leído por todo el mundo al mismo tiempo.

La literatura de la época, por lo tanto, fue más crítica y didáctica que simplemente narrativa. Fue la literatura de la construcción de un nuevo mundo.

DE LO CLASICO A LO ROMANTICO: En general, debe destacarse que al principio del siglo la literatura era leída en salones y frente a grupos de oyentes, por lo que tenía un carácter más que nada, social, y limitado a la nobleza o a la alta burguesía en cuanto a sus contenidos. Al promediar las últimas décadas del siglo, la literatura se va volviendo más íntima en cuanto a su argumento: trata de los problemas personales del individuo, de sus sentimientos y emociones, lo cual es una consecuencia de que también los libros comienzan a ser leídos en privado dentro de las casas y no sólo en público, dada la mayor producción editorial y el abaratamiento de los costos. Entonces, con esta literatura que trataba de los sueños, esperanzas y deseos del ser humano como individuo, y que pertenece al ámbito de lo privado, comienza a usarse el término Romanticismo. Esta será la corriente literaria con la que termina el siglo 18 y predominará en la primera mitad del 19.

Hasta aquí, los puntos en común de la literatura del siglo 18 en todos los países, tanto de Europa como de América. Sin embargo, hubo importantes diferencias de acuerdo a la situación particular en la que se encontraba cada país.

En Inglaterra, por ejemplo, que ya desde el principio del siglo era el Reino Unido de Inglaterra y Escocia, los más destacados escritores de ese tiempo fueron irlandeses, como Jonathan Swift u Oliver Goldsmith. Después de la muerte de la Reina Anne, la última Estuardo, en 1714, y seguida por la dinastía de los Hanover, (George I, George II y George III), Gran Bretaña vivió un período de complacencia y tranquilidad, después de la "Gloriosa Revolución" de 1688, que había dejado un sistema monárquico parlamentario bien establecido. Este clima de tranquilidad favoreció el desarrollo de las ciencias y de la Revolución Industrial, así como de una mayor apertura en la sociedad y una más amplia tolerancia religiosa. Voltaire, que era un admirador de los ingleses, decía que "tienen 50 religiones y una sola salsa (la inglesa)". Los movimientos literarios estuvieron influenciados por el filósofo alemán Leibnitz, quien sugería que se estaba viviendo en el mejor de los mundos. Los franceses, como Voltaire atacaron duramente esta posición, y junto con Rousseau ejercieron una notable influencia sobre los escritores ingleses.

La primer novela importante del siglo fue Robinson Crusoe, publicada en 1719, de Daniel Defoe (1661-1731), quien fue un excelente narrador de temas ficticios como si fueran reales. La heróica supervivencia del marino abandonado en una isla desierta es, sin duda, una alusión de Defoe al triunfo de una clase social emprendedora que surgía, en forma brillante, por sus propios esfuerzos. Jonathan Swift (1667-1745) quien publicó Los Viajes de Gulliver, quiso hacer una sátira mordaz de las clases políticas y de la monarquía, aunque hoy en día su obra es leída como un cuento de hadas. Alexander Pope (1688-1744) fue un extraordinario poeta, amigo y aliado de Swift, que escribió Eloisa a Abelardo y la Elegía de la memoria de una dama, además de hacer la primer traducción al inglés de Homero con la Ilíada y la Odisea. Samuel Johnson (1709-1784), fue el "dictador literario" de la época; fundó un Club Literario, al cual asistían el actor David Garrick, el pintor Joshua Reynolds, el economista Adam Smith, y el poeta y novelista Oliver Goldsmith. Fue famoso por su Diccionario, en el cual trató de regular la escritura y pronunciación de las palabras inglesas, y escribió La historia de Rasselas, príncipe de Abisinia, y series de ensayos como The Rambler (El Divagador) y The Idler (El Ocioso), en los cuales hacía profundas críticas políticas y sociales. Henry Fielding (1707-1754) escribió muchas novelas, entre las más famosas Tom Jones y Amelia. Oliver Goldsmith ( 1730-1774) fue el único escritor del siglo que cultivó 3 géneros: la poesía, La Aldea Abandonada, una comedia, Doblegada para vencer, y una novela, El vicario de Wakefield.

Francia. Donde más estricta fue la opresión de la autoridad reinante, fue donde más se impusieron las ideas de la Ilustración, que siendo un movimiento europeo, fue en Francia donde estuvo más notablemente expresado. Francia vivió un siglo de monarquía absolutista e intolerancia religiosa. Las ideas de libertad e igualdad de la Ilustración no tendrían un pacífico caldo de cultivo dentro de ese ambiente, donde terminaron por provocar el estallido de la Revolución de 1789. La literatura francesa de la época, enfocada más en la prosa que en la poesía, tiene un marcado contenido filosófico y especialmente sociológico, es duramente crítica del sistema e intenta poner a Francia en sintonía con el liberalismo de los países del norte, como Inglaterra y Holanda. Pero mientras en Inglaterra los escritores critican a los políticos del sistema, en Francia se reclama por un cambio completo del sistema mismo, con una apertura al parlamentarismo y a la tolerancia religiosa, por una nueva distribución de las riquezas y una nueva legislación de la propiedad. En ese enfoque están las obras de Charles Louis de Secondat, Señor de la Brède y Barón de Montesquieu (1689-1755), quien en su Espíritu de las Leyes, publicado en 1748 propone la división de los poderes políticos y sirve de inspiración a la forma de constitución de las nuevas repúblicas americana y francesa; de François Marie Arouet, dit Voltaire (1694-1778), quien dirige fuertes críticas a la intolerancia religiosa, el fanatismo, la superstición, y la esclavitud, en obras como Cándido (1759), donde ironiza sobre el optimismo histórico de Leibnitz, Ensayo sobre las Costumbres (1756), La Henríada (1728), Zaire (1732) y Zadig (1748). Jean Jacques Rousseau (1712-1778), permanente opositor de Voltaire, pero enfocado en la misma filosofía iluminista, sostenía que el hombre nace libre y bueno, pero el sistema social lo corrompe y lo encadena; propone un nuevo pacto con la sociedad, bajo un sistema republicano, en su Contrato Social (1762), y toda una filosofía de la educación en Emile (1762) y Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres (1755).

En esa época se ponen de moda en Paris los Salones Literarios (como el de Mme. de Tencin o el de Mme. Geoffrin) donde acuden los filósofos, escritores y hombres de la cultura a desarrollar las ideas filosóficas de la Ilustración. De todo ese movimiento que va creciendo como un alud incontenible sobre el sistema, surge el trabajo más paradigmático del siglo: La Enciclopedia.

Por iniciativa de André Le Breton, un editor de libros, se procede a la traducción del inglés de la Cyclopaedia, de Ephraim Chambers, publicada en Londres en 1728. El trabajo se encarga a dos viejos amigos, Denis Diderot (1713-1784) y Jean Le Rond D'Alembert (1717-1783). De una simple traducción desarrollan un trabajo monumental, que supera ampliamente al anterior traducido, que se llamará l’Encyclopédie ou Dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers, que se publicará entre 1751 y 1772, con 35 volúmenes, 71.818 artículos y 11 volúmenes de ilustraciones. Intervienen como contribuyentes 139 hombres de letras y de ciencias; físicos, médicos, químicos, botánicos, zoólogos, economistas, políticos, teólogos, músicos, militares, pintores, escultores, expertos en artes mecánicas, historiadores, etc., que se llamarán a partir de entonces Los Enciclopedistas. Se desarrolla a partir de la obra un verdadero espíritu enciclopédico en la cultura, que tendrá como características un perfil netamente burgués, fundamentalmente crítico de todas las tradiciones, amante de la ciencia y defensor de la razón, y una moral basada en el espíritu filosófico de las leyes naturales, con un rechazo al absolutismo, a las desigualdades y a todo tipo de intolerancia.

Diderot escribió también un ensayo, Pensamientos sobre la interpretación de la naturaleza (1751) y una novela dramática, Jacques el Fatalista (1771). D'Alembert, a su vez, quien fue un personaje extraordinario del Iluminismo, desarrolló una importante obra como matemático, y publicó en 1743 su famoso Tratado de Dinámica, y redactó el Discurso Preliminar de la Enciclopedia.

En comedia, se destaca Pierre-Augustin Caron de Beaumarchais (1732-1799) quien escribió las piezas teatrales El Barbero de Sevilla y Las Bodas de Fígaro, que luegon fueron famosas óperas.

El Marqués de Sade, o Donatien Alphonse François de Sade, (1740-1814) es un caso totalmente aparte de todo el género literario de la Ilustración, pero imposible de olvidar en el ambiente del siglo 18. Sade, precursor quizás del existencialismo del siglo XX, rompe todos los esquemas posibles de la época, en una libertad de expresión audaz e ilimitada. Sus obras son crudas, atrevidamente expositivas, algunas con un alto contenido erótico-sexual, y moralmente provocativas. Su obra más famosa, Justine, fue absolutamente prohibida por la censura de entonces, pero fue un éxito de circulación clandestina incluso en siglos posteriores. Las 120 jornadas de Sodoma o La Escuela del Libertinaje y su novela La Filosofía en el Tocador, o su relato corto Diálogo entre un sacerdote y un moribundo son otros de sus trabajos conocidos. Si su obra literaria es sorprendente, su vida lo fue aún, seguramente, mucho más

La literatura alemana del siglo 18, dentro de lo que entonces era el Sacro Imperio Romano-Germánico, es un claro reflejo de una época en la que el Reino de Prusia se convertiría en el máximo exponente del Despotismo Ilustrado. La constante rivalidad del Imperio se dio siempre entre Austria, gobernada por los Habsburgo y Prusia, por los Hohenzollern. A partir del reinado de Federico II el Grande, de Prusia, en 1740, esta nación alcanza un papel preponderante en el imperio y en Europa. Federico II era admirador de las ideas de la Ilustración, y amigo de Voltaire, a quien recibía en su corte. En línea con el pensamiento del Iluminismo francés, Federico -quien puso el francés como idioma de la corte prusiana-, independizó el poder judicial, codificó las leyes y protegió las ciencias, las artes y la educación, instaló la educación primaria obligatoria y simultáneamente dsarrolló la industria prusiana. Esto provocó un gran crecimiento poblacional -de 3 millones a 6 millones al terminar su reinado- y un ambiente general de orgullo de la nación prusiana, todo esto aumentado por sus brillantes conquistas militares. Pero el lema del Despotismo Ilustrado era "todo para el pueblo, pero sin el pueblo", o sea que la monarquía conservaba su independencia de decisiones sin consultarlas a nadie, pero para beneficio de su pueblo, de acuerdo a las ideas de igualdad y fraternidad de la Ilustración.

El más importante filósofo prusiano que desarrolló un trascendente pensamiento de la Ilustración fue Immanuel Kant, (1724-1804), un hombre que desparramó su pensamiento por el mundo entero y a través de los siglos sin salir jamás de su casa ni de su aldea. Es el creador del Idealismo, movimiento opuesto al materialismo y que destaca el conocimiento de la realidad como un fenómeno de la conciencia y de la subjetividad, estableciendo que es imposible llegar a la esencia de las cosas sino sólo a la percepción que tenemos de ellas. Su mayor obra -y una de las obras más importantes de la filosofía en general- fue Crítica de la Razón Pura, publicada entre 1781 y 1787. En ella intenta conjugar el racionalismo teórico del siglo con el empirismo práctico de la antigüedad. Fue famoso por un trabajo publicado en 1784 que se llamó Was ist Aufklärung?, o Qué es la Ilustración?

El siglo 18 fue el comienzo de la era más brillante de la literatura alemana. Cerca de 1770 comienza un período literario llamado Sturm und Drang (Tormenta e Impulso), que fue un movimiento típico del Iluminismo, cuestionando valores tradicionales y manifestando la incomodidad del inviduo dentro de la sociedad en que vivía; su más nítido representante fue Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832), cuya mayor obra dramática fue el Fausto, (1793), y además escribió Las penas del joven Werther y un tratado de Metamorfosis de las Plantas. Fue un precursor del romanticismo. Otro destacado escritor del siglo fue Friedrich Schiller (1759-1805), poeta y dramaturgo que junto con Goethe fundó un movimiento llamado el Clasicismo de Weimar. Llamado el Poeta de la Libertad, entre sus obras más conocidas están Don Carlos, Infante de España, Guillermo Tell y Turandot. Schiller fue un defensor de las ideas de la Ilustración y atacó la opresión absolutista de la monarquía clamando por el surgimiento al poder de la nueva clase burguesa.

En España, la política y la condición social estuvieron marcadas por el reinado de Carlos III de Borbón, a partir de la mitad del siglo. Fue Duque de Parma y Rey de Nápoles y Sicilia (1734 a 1759) y de España (1759-1788). Fue un representante del Despotismo Ilustrado, junto con Federico II de Prusia. Hizo importantes reformas en la educación y la asistencia social, dando beneficios sociales a los gitanos, y promoviendo la obligatoriedad de la educación primaria. En 1767 expulsó a los jesuitas de todo el territorio de la corona española. Ya en 1713, la influencia de la Ilustración se hizo sentir en España con la fundación de la Real Academia Española, bajo el lema de "limpia, fija y da esplendor". Las ideas de los filósofos franceses fueron severamente controladas por las autoridades y la Inquisición, pero a pesar de ello lograron entrar en la península. Fray Benito Jerónimo de Feijóo, (1676-1764) fue un frayle benedictino que en sus 8 tomos de Teatro Crítico Universal y sus Cartas eruditas y curiosas, introdujo el pensamiento del racionalismo ilustrado dentro de la Iglesia. Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811) tuvo importantes ensayos en política, agricultura, economía y filosofía, bajo el pensamiento de la Ilustración. Fue famoso su Informe sobre la ley agraria de 1784, y su tragedia El Pelayo y su comedia El delincuente honrado. José de Cadalso y Vázquez de Andrade (1741-1782) dejó importantes obras en prosa como Cartas Marruecas y Eruditos a la violeta. Nicolás Fernández de Moratín (1737-1780) compuso poemas como Fiesta de Toros en Madrid y obras de teatro, La Petimetra, Lucrecia y Guzmán el Bueno. Dentro de lo que fue la Escuela Salamantina, Juan Meléndez Valdéz (1754-1817) escribe Batilo, Las enamoradas anacreónticas y Los besos de amor. Dentro del Grupo Madrileño, se destacan Félix María Samaniego (1745-1801) con sus Fábulas en verso castellano para el uso del Real Seminario Bascongado, y Tomás de Iriarte (1750-1791), con sus Fábulas literarias (1782).

En Italia, donde desde el siglo 13 ya se había manifestado una tendencia a utilizar el dialecto toscano como lengua de la literatura, y que luego sería el idioma italiano mismo, la literatura sufre una decadencia por el dominio español del siglo XVII y un renacimiento en el siglo XVIII. Durante el siglo, Cerdeña se asigna al Piemonte, gobernado por el Ducado de Saboya, que obtiene su independencia de Francia en 1706, y Victor Amadeo es coronado rey de Cerdeña; Sicilia y Mantua y todo el sur pasan al reino de Nápoles, bajo la dominación española, y el ducado de Milán pasa bajo el poder de la archiduquesa María Teresa de Austria. El Gran Ducado de Toscana, con la ciudad de Florencia, tradicionalmente gobernada por los Medici, pasa en 1737 bajo el poder de Francisco Esteban Duque de Lorraine, esposo de María Teresa de Austria. La Serenísima República de Venecia, independiente, estaba gobernada por un Dux bajo control de un Parlamento organizado. De modo que la mayoría del territorio italiano estaba bajo el control del Despotismo Ilustrado de la época (María Teresa de Austria, Federico el Grande de Prusia, rey de Nápoles y Sicilia, y el Duque de Lorraine), con excepción de Venecia, y Saboya (Piemonte) que fueron mucho más tradicionales y conservadores. Sin embargo, es en Venecia donde se da la mayor transformación cultural en la literatura y en el teatro. Carlo Goldoni (1707-1793) fue el padre de la Comedia Italiana. Reformó profundamente la Commedia dell'Arte, eliminando el uso de máscaras en los actores y haciéndolos actuar al natural, y con un libreto. Esto convierte al teatro en un verdadero género literario. Goldoni abandona la expresión de prototipos de personaje típicos de la Commedia dell'Arte para hacer personajes particulares, con situaciones reales de la vida cotidiana, y se enfoca especialmente en la representación de la sociedad burguesa entonces emergente. Entre sus obras, escritas en dialecto veneciano, están El servidor de dos amos, La posadera, La viuda astuta y Las Niñas en Chioggia. Ludovico Antonio Muratori (1672-1750) fue un jesuíta que escribió La Filosofía Morale, donde defendía los valores de la Ilustración con respecto a la educación y al reformismo. Giuseppe Parini nació en 1729, murió en 1799 y vivió toda su vida en Milan; fue una figura relevante en el siglo 18 con su sátira El Día, que contiene un gran valor histórico y sociológico.

 

 

 LA PINTURA, LA ARQUITECTURA Y EL DISEÑO DEL SIGLO DE LAS LUCES

El mejor testimonio de las costumbres, las formas de vestir, los gestos y las expresiones de la gente de la época los tenemos conservados en el arte: la pintura, los dibujos, los grabados. Aunque en el siglo XVIII hay una clasificación de estilos, como el barroco, el rococó o el neoclásico, mucho más interesante que observar los estilos es recibir el mensaje personal que cada artista ha puesto en su obra; aún encuadrados -o no- dentro de estilos, cada uno tiene la impronta particular de su talento y su necesidad individual de expresión.

Luego de la muerte de Luis XIV, en Francia, la corte se traslada de Versalles a Paris y el palacio real se redecora con el naciente estilo de la época. Modificando las formas clásicas y simétricas del barroco -círculo-línea-, en el nuevo estilo del siglo que comienza predominan las curvas en forma de "ese" y una acentuada asimetría, que enfatiza el contraste. Es el estilo "rococó", que influenciará el arte de casi todo el siglo hasta las últimas décadas, momento en que se gira hacia la línea neo-clásica, de una mayor austeridad y simpleza en las formas. El rococó se impone por su dinámica y su brillantez; las formas no son estáticas: juegan y se integran en un movimiento armonioso y elegante. En pintura, arquitectura, escultura y diseño de interiores el rococó se propagará desde Francia hacia el resto de Europa. con variantes según las modalidades de cada país. Es la época en la que Francia dicta la moda, los modales de las cortes europeas son franceses y hasta el idioma de las cortes de los demás países es el francés. En pintura, el rococó desplaza al barroco por su dinamismo y brillantez; predominan los colores pastel, de tonos suaves y las líneas de los bordes de las figuras no son tan definidas como en el barroco. La pintura evoluciona hacia mostrar los sentimientos interiores de los personajes; muestra más sus expresiones mundanas, sus estados psicológicos; es más una pintura del intelecto y de la razón; tiende a una mayor amplitud de expresión del ser humano. En diseño interior, el rococó se expandirá rápidamente por toda Europa, donde será llamado también "estilo Luis XV". En Inglaterra se dan variantes personalizadas como el Chippendale o el Sheraton. En los países al norte de Francia, el estilo es más austero y menos sobrecargado. En arquitectura el rococó se impone en todas las construcciones del momento, siendo uno de sus mejores ejemplos el Palacio Sanssouci de Federico el Grande de Prusia en Postdam. En Inglaterra, por el contrario, triunfa el estilo Palladian, de una arquitectura clásica griega o romana, con formas simétricas y sobriedad en su conjunto.

 

CLICK EN LA PUERTA PARA ENTRAR A VER LA EXPOSICION DE ARTE DEL SIGLO XVIII:

 

 

<Volver a la página anterior

Creative Commons License
Esta publicación y todo su contenido, total o parcial, junto con Cronoteca Genealógica© Gen Briand© y ArchivosGenBriand © by Pablo Briand is licensed under a Creative Commons Attribution-Noncommercial-No Derivative Works 3.0 United States License.

Johann Sebastian Bach - Aria de Las Variaciones Goldberg, BWV 988, Keith Jarret