No sólo son papeles, fotos antiguas, cuadernos, libros o actas. Son la memoria viva de nuestro pasado. Un paso firme dentro de nuestra historia familiar, la de una comunidad, o una nación. El conocimiento veraz de los hechos, y la posibilidad de poder re-escribir los sucesos. Un patrimonio sagrado de los pueblos y de cada unidad familiar. Un legado permanente hacia el futuro.

La preservación, y la conservación de los antiguos documentos requiere de conocimientos específicos. En algunos países una carrera, en otros una disciplina profesional heredada, es una permanente lucha contra el paso del tiempo para evitar el desgaste y las erosiones.

LA MAYORIA DE LAS FAMILIAS TIENE DOCUMENTOS ANTIGUOS GUARDADOS EN ALGUN LUGAR DE LA CASA. POR LO GENERAL, Y POR DISTINTOS MOTIVOS, NO HAN SIDO CONSERVADOS EN LAS MEJORES CONDICIONES.

POR QUE SE DETERIORAN LOS ANTIGUOS DOCUMENTOS?

Tanto en el ámbito familiar como en el de las bibliotecas o instituciones públicas archivistas, los factores del deterioro son los mismos. Es la acción sistemática de la luz, la temperatura y la humedad sobre la química de la composición del papel, así como la formación de hongos y bacterias. Hasta 1850, los papeles se fabricaban con fibras vegetales, especialmente el lino. Hasta ese momento, el papel tenía un costo relativamente alto. La escasez de este material hizo buscar nuevas formas de producción, y se comenzó a producir papel con pulpa o pasta de celulosa, que es un residuo fibroso de la madera de los árboles. Para el tratamiento de la fibra de celulosa se comenzaron a usar, en 1870, ácidos como el ácido sulfúrico y el ácido acético. Para el blanqueado de la composición se usaban ácidos clorados.

La presencia de estos ácidos en los viejos documentos reacciona ante la temperatura, la humedad, y la luz, creando reacciones químicas indeseables, como el amarillamiento de las hojas, la degradación del papel, y además efectos biológicos como la formación de hongos, bacterias e infestación de insectos.

CUALES SON LAS MEJORES CONDICIONES DE PRESERVACION?

EL 60 ó 70% DE LOS ANTIGUOS DOCUMENTOS SE HA GUARDADO POR AÑOS EN UN SOTANO O EN UN ALTILLO O ATICO. ESOS SON LOS PEORES LUGARES PARA CONSERVARLOS.

Además, las condiciones de temperatura y humedad de los ambientes de las casas de nuestros abuelos no eran las de hoy. Sin aire acondicionado, el calor se reducía con ventiladores, la humedad tenía todas las variaciones posibles, y los documentos y fotos debían sobrevivir como podían durante largos períodos de tiempo.

Las mejores condiciones de preservación son un ambiente limpio, libre de polvo, con luz, humedad y temperatura controladas.

HUMEDAD: Es un factor importantísimo. El exceso de humedad creará hongos y traerá la proliferación de insectos corrosivos. La falta de humedad, a su vez, puede producir el resquebrajamiento y fragilidad de las hojas de los documentos. Una humedad controlada de entre el 30% y el 50% es lo indicado para la preservación. Con la menor variación posible, y la máxima estabilidad, pues las variaciones de humedad provocan mayores dños que un mediano o bajo rango estable.

TEMPERATURA:Cuanto más baja la temperatura, más se favorece la preservación. Para hacer la temperatura confortable a la presencia del ser humano, en lugares públicos un rango entre 18 y 20 grados centígrados es adecuado. Sin embargo, las imágenes se encuentran mejor a los 12 o 13 grados de temperatura.

LUZ:

LA LUZ MAS DAÑINA ES LA ULTRAVIOLETA DE LOS RAYOS DEL SOL.

TAMBIEN DEBEN EVITARSE LA FLUORESCENTE Y LA HALOGENA.

La luz tiene un trascendente efecto en los documentos. No sólo la luz visible al ojo humano, sino la radiación infrarroja o ultravioleta, la luz solar, causan también deterioros. Genera reacciones químicas y de oxidación en papeles y fotos. En los ambientes con iluminación de luz de sol, pueden ponerse cortinas que filtran la radiación UV. Medida en lúmenes/m2, o sea en unidades lux, 50 lux por día es la cantidad de luz indicada para la conservación. 50 lux equivale a una suave iluminación ambiental. Si hubiera documentos expuestos a mayor radiación lumínica, deben guardarse temporariamente en lugares oscuros has ta su exposición.

El AIC Code of Ethics and Guidelines for Practice (Código de Etica y Guía para su Práctica), establece que la conservación profesional "debe alcanzar los más altos estándares posibles en todos los aspectos posibles de la conservación". Uno de los principios de ética habla de la "regla de reversibilidad" de las acciones de conservación. Jamás debe hacerse nada que no pueda ser revertido sin arruinar el documento. Por ejemplo, la laminación es irreversible.

CONSERVACION EN EL AMBITO HOGAREÑO:

Jamás deben guardarse, en principio, viejos documentos en un altillo o en un sótano. Las condiciones de esos ambientes generalmente favorecen al rápido deterioro.

No deben laminarse, pues el proceso, como vimos arriba, es irreversible y atenta contra los principios elementales de preservación.

Se pueden guardar en tomos encuadernados, pero siempre y cuando sean cartón o papel libres de ácidos. En las librerías o tiendas de computación se encuentran estos papeles especiales. El encuadernamiento ayuda a la conservación.

Pueden usarse cubiertas plásticas para proteger los documentos, pero solamente las que estén hechas de poliéster, polipropileno o polietileno. El PVC (policlorovinilo) es peligroso: emite permanentemente ácido hidroclorídrico.

Cuando se separan los documentos poniéndoles papeles entre ellos, debe cuidarse que sean también papeles libres de ácidos, para evitar la migración de éstos a los documentos. Nunca poner clips metálicos!

Los papeles enrrollados deben desenvolverse cuidadosamente, dejándolos unas horas en un ambiente con alta humedad, para hacerlos más flexibles en el momento de desenrrollarlos y evitar el resquebrajamiento.

Las viejas fotos de familia pueden guardarse en hojas plásticas con bolsillos protectores, cuidando que estén hechas de componentes libres de ácidos. Debe evitarse siempre los álbumes con hojas magnéticas, pues tienen alta emisión de ácidos y son muy peligrosas. Pueden, igual que los papeles, guardarse en láminas de poliéster.

PAPELES Y FOTOGRAFIAS

Para enfocar adecuadamente el espectro de factores que deterioran los archivos del pasado, trataremos por un lado los papeles y por otro lado las fotografías.

PAPELES:

LOS PAPIROS

Los papiros se usaron hasta el siglo XI, y después desaparecieron. La palabra papel viene de papiro. Son soportes de escritura frágiles, perecederos, y tienen mucha sensibilidad a la humedad. Se escribían de un solo lado, el anverso.

Se usaron desde la época de los faraones, en el Antiguo Egipto. Se elaboraban a partir del tallo del papiro, (cyperus papyrus) una planta acuática que crecía en río Nilo, y también abundaba en Sicilia, Etiopía y Siria. Se ponían en remojo los tallos de papiro y se cortaban en finas láminas, prensándolas con un rodillo; luego se cruzaban las láminas horizontales y verticales y se volvía a prensar; la misma savia de la planta las adhería. De esta forma, quedaba un anverso, que se usaba para escribirlo, y un reverso, que no se usaba. Se han encontrado papiros bastante bien conservados en tumbas egipcias, dada la temperatura adecuada y la circulación de aire que tenían, pero muy mal conservados, llenos de hongos e insectos, en sótanos de iglesias o templos. Se solían conservar enrrollados en cilindros de madera.

Un papiro debe conservarse envuelto en telas de lino o algodón, en un ambiente de baja temperatura, poca humedad y condiciones estables, y en sitios oscuros.

PERGAMINOS

El pergamino es un material de constitución biológica, hecho a partir de piel de reses (cabras, ovejas, carneros, terneros). Su uso se remonta a por lo menos 1.500 años A.C., pero su amplia difusión y su nombre vienen de la industria desarrollada pocos siglos antes de la era cristiana en la ciudad de Pérgamo, en Asia Menor, en lo que hoy es Turquía. Pérgamo llegó a tener una biblioteca muy valiosa, que competía con la de Alejandría

Es mucho más duradero y resistente que el papiro, pero resultaba, asimismo, mucho más costoso. Para escribir un libro de cerca de 400 páginas de formato grande, (56 cm x 40 cm.) había que sacrificar por lo menos 200 reses. Esto hizo que se usara sobre todo para escritos breves, o en obras muy importantes.

Es un material higroscópico (absorbe mucha humedad). Pero es muy alcalino, no tiene casi acidez, y eso lo protege de los daños del moho y la humedad. Si se conserva con alta humedad, las proteínas y los materiales orgánicos se descomponen y gelatinizan. Si la humedad es baja, se vuelve seco y quebradizo. Lo ideal es una humedad algo inferior al 50%. Tienen tendencia a volverse color amarillo oscuro.

Su ventaja es que se puede escribir de ambos lados. A partir del siglo VIII, se lo borraba y se lo reescribía: estos ejemplares así tratados se llaman palimpsestos.

Las pieles de animales se sumergían en una solución de cal (por eso es alcalino) para eliminar el vellón, o sea los restos de pelos y carne, y se estiraba en bastidores; luego se raspaba con piedra pómez hasta que quedaba lisa en ambas caras. Si la piel procedía de un animal viejo, se usaba para fabricar tambores o panderetas. Si procedía de un animal joven, se llamaba vitela, y se usaba para escritura.

En el Imperio Romano los pergaminos se comenzaron a agrupar en membranas cortadas y cosidas por el borde, que se llamaron quaterniones (cuadernos), y cubiertos por tapas de tablas de madera, los codex. Estos libros, que dieron origen a los libros actuales,se llamaban los codex membranei.

La utilización del pergamino en la Edad Media fue muy reducida y limitada -por su alto costo- a pocas obras importantes y escritos cortos; todo se escribía en forma apretada, sin párrafos separados y sin puntos aparte, y sin casi márgenes, para ahorrar espacio, y con muchas abreviaturas.

 

Los pergaminos se deben conservar también envueltos entre telas de lino o algodón, para librarlos de parásitos. Por su constitución biológica, son muy atractivos para los insectos comedores de papel. Estos aparecen sobre todo cuando se forman hongos, o moho, lo cual también es su alimento.Se deben tener en oscuridad, lejos de la luz solar, y con una humedad entre el 10% y el 20% como máximo. Para limpiarlos de hongos y parásitos, se ponen en contacto con una hoja de papel impregnada con fungicida. Se pueden limpiar también con una esponja humedecida en alcohol diluído al 10% en agua, y ponerlos enseguida a secar. Si las hojas se vuelven duras y quebradizas, se las ablanda con una solución de urea disuelta en un 10% en alcohol etílico. Es preferible que estos procedimientos sean hechos por expertos, y no en forma doméstica.

PAPELES DE LINO Y ALGODON

En 1456 Johannes Gütenberg pudo imprimir un libro completo, La Biblia, en su versión de La Vulgata, con su nuevo invento: la imprenta de tipos móviles. Este suceso produjo la necesidad de desarrollar la fabricación de papel menos costoso y que pudiera abastecer en grandes cantidades a la demanda de libros. El papiro o el pergamino no podrían nunca satisfacer las necesidades de una demanda de gran volumen.

Desde el siglo II d.C. los chinos ya producían papel con seda, arroz y cáñamo, pero durante siglos fueron los únicos que lo producían. Cerca del siglo VII los árabes adoptaron el procedimiento, y al conquistar todo el sur de Europa, cerca del siglo X, lo introdujeron en España y Sicilia. Ya en el siglo XII en Montpellier, Francia se empezaron a instalar molinos para la fabricación de papel a partir de la fibra de lino.

El papel se fabricaba en molinos con trapos de algodón o lino, trozándolos, lavándolos, blanqueándolos con soluciones cloradas y macerándolos hasta que se conseguía quitarles las fibras y conseguir una pulpa homogénea.

La invención de la imprenta coincide con el creciente uso de las camisas, en el siglo XV, lo que proporciona mucho material de trapos de algodón para la producción. En el siglo XV el papel suplanta en Europa definitivamente al pergamino.

Hasta aquí el papel se fabricaba a mano. A fin del siglo XVIII en Essones, Francia, se crea y se instala la primer máquina para fabricar papel continuo, con un sistema de rodillos. Las fibras de este papel toman la dirección del movimiento de los rodillos. La mecanización del proceso cambió el mundo: comenzaron a editarse más periódicos, a publicarse más libros e impulsaron el trabajo de los correos de todos los países.

Este tipo de papel es mucho más duradero y estable, y también su impresión en tinta, que el pergamino. También es un papel de buena calidad, alcalino, poco ácido. Pero como se blanqueaba con cloro, los ácidos presentes en la composición crean la atracción de hongos y microorganismos indeseables. Tiende a volverse amarillo o de tonalidades ocre oscuras. Es muy higroscópico. Su conservación debe ser hecha en base a condiciones de temperatura baja, humedad estable y reducida, oscuridad y ambientes muy limpios, libres de polvo e impurezas del ambiente. Hasta la mitad del siglo XIX este fue el tipo de papel que se usó para todos los documentos y archivos de los estados civiles. A pesar de ser mucho más económico que el pergamino, sin embargo su costo de fabricación y su precio no eran adecuados para grandes tiradas masivas. El papel todavía era caro, y las escrituras se hacían con gran cantidad de abreviaturas y textos muy comprimidos.

EL PAPEL DE CELULOSA:

En el siglo XIX, cerca de 1840, comenzó a haber una escasez general de lino, por problemas agrícolas, lo que llevó a buscar nuevas formas de producción. En 1844, los inventores Keller, de Alemania y Fenner, de Canadá, inventaron la máquina y desarrollaron el proceso para fabricar papel a partir de pulpa de madera de árboles, la celulosa. La celulosa es un residuo fibroso de los árboles.

El proceso consistió en remover de la pulpa de la madera los residuos de lignina y las fibras, y procesar mecánicamente o químicamente la pasta de celulosa hasta su prensado en hojas finas y secado. En 1867 se reemplaza el uso de ácido sulfúrico para tratar la pulpa por bisulfato de calcio. El blanqueado inicialmente se hizo con hipoclorito de sodio, luego con dióxido de cloro y otros componentes, como peróxido de hidrógeno.

Hacia 1900 el proceso se va perfeccionando con el método químico Kraft y se abarata muchísimo el costo del papel, lo que que produce una gran tirada de diarios y revistas, que en la época se llamaban "pulps". También se compromete todo el sistema ecológico del planeta por la devastación de los bosques y el talado indiscriminado de árboles. La industria del papel, en el siglo XX, crece junto con el auge de las editoriales y las grandes corporaciones y agencias noticiosas.

La presencia de todos estos ácidos en la fabricación del papel hacen, que a partir de la segunda mitad del siglo XIX, tengamos papeles menos estables, más sujetos a la degradación química, y menos permanentes, o sea, que retienen menos sus características iniciales. Un proceso de fabricación ácida es incompatible con la permanencia del producto. Por lo tanto, existiendo una degradación mayor, los cuidados de conservación se hacen más rigurosos. El papel ácido tiende a amarillearse bastante, y crea reacciones químicas, que se trasladan a todos los otros papeles que estén en contacto con él. La presencia de grasa y aceites de las manos y los dedos acelera estos procesos, que culminan con la formación de hongos, moho e infestación de insectos bibliófagos. Estos papeles deben ser conservados en soportes libres totalmente de ácido, y en ambientes que favorezcan la estabilidad, con temperatura y humedad controladas.

Una parte importantísima de la historia genealógica está soportada en este tipo de papeles.

 

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